Una lesión deportiva no solo afecta a jugadores profesionales, dejándolos en el banquillo, sino que cualquiera que realice una actividad física con regularidad puede verse afectado, por una lesión como el esguince de tobillo. A veces esa lesión se convierte en un talón de Aquiles del deportista, provocando dolor durante semanas o meses y restando calidad de vida.

Esguince de tobillo:

En este tipo de lesión se ven afectados los ligamentos de la articulación comúnmente llamada tobillo. Puede ocurrir en cualquier ligamento, pero lo más común, es que se vean afectados los ligamentos laterales. Afecta a una gran cantidad de actividades deportivas ya que es una de las articulaciones que más sufren durante las carreras, saltos, etc.

La lesión se inicia con dolor en la zona tras un traumatismo, o una lesión por inversión o eversión, es decir el pie ha girado fuera de su grado natural en la articulación del tobillo. El dolor se localiza en la parte más externa del tobillo o del pie (si es por inversión, el esguince más común). Además del dolor, a los pocos minutos de ocurrir la lesión, observaremos en la zona edema e incluso hemorragia subcutánea (hematomas o equimosis). A veces es imposible caminar debido al dolor.

Como ya hemos dicho puede presentarse en deportistas de forma aleatoria pero hay ciertos factores que nos predisponen a ello. El esguince de tobillo es más común en personas con pies equinos varos, en el que los talones se orientan hacia el interior. También hay cierta predisposición a repetir un esguince de tobillo en aquellos individuos que ya lo han sufrido con anterioridad, debido a la inestabilidad de los ligamentos afectados.

Estructuras afectadas:

En un esguince la lesión afecta a la estructura que conecta los huesos. Los más comúnmente afectados son:

  • El ligamento talofibular anterior, que conecta el astrágalo con el peroné en la parte externa del tobillo.
  • El ligamento calcáneo fibular, que conecta el peroné con el calcáneo inferior.
  • El ligamento talofibular posterior.

Los esguinces se clasifican en grados, del I al III. Adaptaremos el tratamiento según el grado que presente la persona. Todos los esguinces tienen una fase aguda, sus primeras 48 horas, en las que el paciente deberá realizar reposo y crioterapia. Dependiendo del grado puede realizarse un vendaje con kinesiotape que no llega a inmovilizar los movimientos del pie pero si los limita favoreciendo el drenaje del edema inflamatorio.

Pasado el periodo agudo se puede iniciar el masaje deportivo recuperatorio. Las técnicas utilizadas favorecerán la circulación de la zona, evitando la fibrosis en la cicatriz del ligamento. Cuanto antes iniciemos las sesiones, evitaremos convertir el esguince en una lesión cronificada y aceleramos la vuelta a la actividad deportiva sin perder tono muscular. Tras la recuperación de la lesión deberemos insistir en fortalecer todo el paquete muscular de tobillo, zona de los peroneos y rodilla.